Lola Guerrera

Lola Guerrera (Málaga, 1982) es licenciada en Comunicación Audiovisual por la universidad de Málaga y Master en Fotografía por la escuela internacional EFTI. Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en España, Inglaterra, Portugal , Francia, Guatemala, México y Singapure. Ha recibido diferentes galardones entre los que destacan la Beca Daniel Vazquez Díaz, la Beca-Residencia de Creación Artística para Iberoamericanos en México, “Year in Review” Art Competition 2011 (New York) y la Beca Residencia en los encuentros de arte de Genalguacil. Ha participado en el Festival de Fotografía Internacional SIPF (Singapure), Descubrimientos PhotoEspaña 2010; y ha recibido los premios Fundación Aena, Fundación Biodiversidad, Caminos de Hierro, MálagaCrea y Certámen Andaluz de Fotografía 2008. Actualmente es representada por la Galería de arte “Astarté” en Madrid y Voz Galerie en París. Sus fotografías han sido adquiridas por instituciones privadas tales como el Museo de Arte Contemporáneo de Málaga, y el Centro Nacional de las Artes de México (entre otros…) y han sido publicadas por prestigiosas revistas como Blink , Réponses Photo y Wallpaper”

Sus trabajos mezclan la escultura y la instalación, resaltando el uso artesano de diversos materiales como el papel, el hilo y elementos naturales. Lola Guerrera obtiene como resultado final, la documentación de la acción en forma de una serie de fotografías cargadas de una gran belleza y simbolismo.

“Si tuviese que resumir o encuadrar todos mis proyectos artísticos realizados hasta la fecha, en una sola palabra, esa sería sin duda LO EFÍMERO. Dicho concepto me conduce, tanto a una manera muy concreta de enfrentar cada área en la que me adentro, como en la metodología o manera de ejecutar la obra. Como fotógrafa de formación, me dí cuenta de que cada una de las imágenes que construía/fotografíaba tienen un componente efímero muy fuerte. Se trata de recreaciones/esculturas/ construcciones creadas solo para el momento del disparo fotográfico, y cuyo último registro/documento de todo el proceso artístico era la fotografía.

En la actualidad, dejo paso a que la bidimensionalidad de la foto se exprese de una manera más espacial, y saco la instalación del momento fotográfico. De esta manera, la instalación en sala empieza a estar presente en mi obra  invitando al espectador a que pueda recorrer las esculturas desde todos sus ángulos, y puedan percibir cada uno de los detalles. Pero siempre, y de nuevo, con esa peculiaridad, de que al igual que en la fotografía, cuando termina la exposición, la obra desaparece.

Lo EFÍMERO como una manera de vivir el arte  desde el proceso de su creación (siempre delicado, lento y repetitivo, casi como buscando un estado de meditación), para finalmente conectar con las distintas áreas donde finalmente nos sentimos y somos VULNERABLES.”

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COTIDIANIDADES

“Radiante de blanco y sin concesiones al negro, sólo gama de grises, es una manera de contar, un lenguaje expresivo, donde no solo cuenta el acto de disparar.

Lola Guerrera neutraliza los interiores domésticos transformándolos en espacios inmaculados, neutros, evanescentes, ingrávidos, que no parecen ser de este mundo, sino haber sido fotografiados mientras soñábamos. Nos devuelven imágenes creadas mientras dormíamos, y que al despertar reverberan en nuestro cerebro, porque fueron sueños felices, que proyectamos en cada esquina, en cada rincón de la casa. Y la luz que entra por las ventanas es pura, aún más blanca, que los blancos objetos, y eso nos da calma y nos protege serenamente.

Su trabajo es el reverso del trabajo de Thomas Demand. Demand reproduce un escenario real a escala 1:1 con cartulinas de colores, en un ejercicio de reflexión arquitectónica sobre el espacio. Una vez fotografiada la maqueta destruye el montaje y solo queda la prueba. Lola convierte la realidad en una maqueta a escala real. Tomada la fotografía , la realidad retorna a su ser porque hay que seguir viviendo. El latido de lo cotidiano se interrumpió como se interrumpe en los sueños, pero luego al despertar todo encuentra su ser.

Y la vida es sueño y los sueños, sueños son, como la habitación del músico en la que habitó una dulce historia, como la estancia donde se celebró la fiesta de alguien amado que envejecía , como la ventana convertida en selva con los animalitos en fila guiados con el elefante o los globos de gas que echaron raíces en otro rincón de la casa y que cuando despertamos del largo letargo, aún nos permiten regocijarnos con su huella, con la estela que dejaron prendida allí donde habiten nuestras quimeras.”

“En mis primeros proyectos fotográficos estaba este componente efímero intrínseco, pero para mí no era un acto muy consciente, pues lo que buscaba era una fotografía final. Hubo un momento en el que paré en seco a reflexionar sobre qué estaba dirigiendo mi manera de trabajar, mi metodología y caí en la cuenta de que en todas mis fotografías realizaba instalaciones efímeras, pues una vez se realizaba el disparo fotográfico, desaparecían. A la misma vez, cada una de ellas me había llevado mucho tiempo de elaboración y una práctica muy meticulosa y delicada. Así que decidí ahondar sobre el concepto de lo efímero y aplicarlo al siguiente proyecto ‘Lo vulnerable’ como pilar fundamental de investigación.”

LO VULNERABLE

En una primera aproximación, Lola se acerca a lo vulnerable como una reflexión sobre nuestra situación en el Universo: la pequeñísima escala tanto física como temporal que compone nuestra existencia:

“Con este proyecto, más allá de buscar una reflexión concreta por parte del espectador, dejo que el acto creativo constituya un proceso personal de goce al contacto con la materia.

Genero vanitas improvisadas a gran escala, gracias a un trabajo de campo en el que recopilo y clasifico todo tipo de hojas, ramas y flores que voy encontrando por las distintas ciudades por las que paso.”

“Y es precisamente en una ciudad, Madrid, en donde creo una pieza clave para la evolución de este proyecto que pasa de Lo vulnerable I a Lo vulnerable II, sobre todo debido al salto existencialista o de concepto que genera.

Madrid ha sido invadida por una plaga de un escarabajo llamado galeruca que ha devorado literalmente las hojas y ramas de los cientos de olmos que pueblan la Comunidad. Éstos han dejado el suelo de las aceras lleno de hojas agujereadas, que durante meses me han maravillado por parecerme absolutamente bellas. Así que después haberlas recogido, observado y probado en distintas opciones instalativas decidí proyectarles luz. Para mi sorpresa descubrí que el juego de sombras generado al proyectar esta luz componía la representación en miniatura de todo un cosmos.

Por lo tanto he pasado a utilizar materiales tangibles (y a su vez, muertos) para crear imágenes de espacios cuya realidad espacio-temporal es inmensurable.”

“Un jarrón con flores contiene un universo entero. El ciclo que conduce con el paso de los días desde la crisálida hasta el hermoso florecimiento de la mariposa, es una resurrección que no oculta el latente marchitamiento, presente desde el principio. En la celebración de la vida aletea la vanidad y el recuerdo que fluye como los ríos que van a dar a la mar. La belleza de las flores, como en las edades de la vida, es efímera. El ramo de flores nos recuerda lo fugaz, las flores ajadas vuelven a ser polvo.” (Carmen Dalmau)

Este proyecto ha sido exhibido y publicado como el #30 de los cuadernos de la Kursala, proyecto programado y comisariado por Jesús Micó para el Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional del Servicio de Extensión Universitaria de la Universidad de Cádiz.

“En palabras de Rubén García-Castro, diseñador, “este libro Lola Guerrera nos enseña las conexiones entre “lo que permanece” y “lo que no” a través de fotografías que congelan instantes de ingeniosas instalaciones o bodegones efímeros en los que la autora interviene. Sus materiales son elementos de la naturaleza, frágiles y caducos. Las diferentes imágenes nos enseñan cómo son los procesos de creación de la autora, así como los resultados de dichas creaciones.”

INSTALACIONES

Esta evolución conceptual en torno a lo efímero y lo vulnerable coincide con una madurez como artista en Lola en un momento en el que se consolida en el panorama artístico a partir de la particularidad de su trabajo instalativo: “Eso me ha permitido saltar de la fotografía a la instalación, aunque ‘Lo vulnerable’ está pensado para el soporte fotográfico. Pero, empecé a ver que la fotografía era incapaz de reproducir la belleza de la tridimensionalidad que trataba de recrear con esas instalaciones.”


Algunos ejemplos de este trabajo instalativo, a partir de obras como “Delicias en mi jardín“, de 2012, ha llevado su evolución plástica hacia otros proyectos que han formado parte de exposiciones recientes en Genalguacil, para el Ayuntamiento en “La vía II” para Art Marbella en 2017, en el Instituto Cervantes con una réplica de “Flora” en “Perseida II”, la pieza más grande construida hasta ahora por la artista, con ayuda de su equipo, y en el Museo de Arte Contemporáneo de Genalguacil, que se ha podido ver hasta febrero de 2020 con “The Twins”.

SO FAR, SO CLOSE

En este proyecto, Lola Guerrera recurre a la luz como metáfora de esa última frontera. Recreando la inmensidad de las constelaciones (ese último horizonte del universo conocido, sobrecogedor y seductor como el abismo), logra sugerir esa sensación de aislamento y fragilidad que persigue al ser humano.

So far, so close también es, por tanto, una forma de relacionar lo ínfimo y lo absoluto. Porque las fronteras siempre tienen dos direcciones. Al construir galaxias y espacios atemporales,  la artista también refleja lo aterradoramente íntimo y personal.

“Todas nuestras potencialidades, todo el universo de realidades que podríamos vivir, caben en los latidos de un corazón. También todas las mordazas que nos impedirán lograrlos, todos nuestros miedos, nuestras cadenas. Esa es nuestra última frontera. Una frontera que no aparece en ningún mapa, invisible y magnética, cambiante, etérea. Inalcanzable y cercana.”

INTERÉS SOCIAL

PENÍNSULA INMOBILIARIA

En su faceta más social, Lola une, en este trabajo conceptual con base en la fotografía intervenida, una visión crítica la especulación urbanística y un guiño a la memoria, “interviniendo en una selección de postales antiguas donde se retrata paisajes urbanos de ciudades situadas en zonas costeras del mediterráneo, en momentos previos a su asedio urbanístico.

Para ello, inserta estructuras geométricas a través de un juego que pretende asemejarse al propio que la actividad de la especulación posee de forma intrínseca, recordando de forma irónica como es la única actuación que puede llevar a cabo un ciudadano ante tal abuso, el mero juego.”

“La sociedad que hemos construido en torno a nosotros se caracteriza principalmente por su estado cambiante. El paso del tiempo ha ido conformando las ciudades a nivel estructural, las vías de conexión entre ellas, sus infraestructuras industriales y tecnológicas,…pero también el ritmo al que están sometidos sus habitantes, el fluir vital cotidiano y los sistemas de comunicación entre ellos. Nuestra situación como piezas de esta sociedad, nos ha empujado en diversas ocasiones a revelarnos contra lo establecido, encontrándonos en la diatriba de tener que poner freno de alguna manera a ese fluir estructural de crecimiento, por tratarse de algo antinatural e innecesario.

En este caso, el crecimiento urbanístico de las ciudades rebasó, hace algunos años, los límites de lo coherente. Agentes especuladores jugaron con la tierra, los individuos que la habitan y las relaciones que entre ambos se dan, generando habitáculos domésticos como si de pequeñas colmenas se tratasen. La intención era albergar vidas, rutinas, deseos, metas…olvidándose de las interrelaciones que de forma ancestral se han establecido entre la zona donde habitas y su entorno.”

En palabras de Rocío Alés: “Lola Guerrera en su serie “Península Inmobiliaria” se apropia de los errores de la sociedad, para incluirlos en su obra, utilizando la imagen de espacios públicos para invitar al espectador, a través de la narración artística, a hacer de este juego una voz que vaya más allá del mero pasatiempo.”

NEBULA HUMILIS

En este proyecto realizado durante las Residencias Artísticas para artistas iberoamericanos en México, la artista aúna los conceptos de vulnerabilidad y lo efímero para reflexionar sobre la huella humana en entornos naturales a través de la intervención en los desiertos de México.

“La premisa de Nebula Humilis puede parecer sencilla. Se trata de liberar bombas de color en medio del desierto teniendo como escenario diversos desiertos del norte de México. Prácticamente, estas son señales de humo que se liberan en la intemperie y llenan de brillo el ambiente. Aunque, en realidad, revelan los colores misteriosos del desierto. Sólo de esta manera, el espectador es capaz de ver la belleza del desierto mexicano, el arte del minimalismo de su tierra.

El concepto de liberar bombas de humo también sirve para mostrar las fuerzas de la naturaleza. El uso de vívida pintura realza el carácter peligroso e impredecible, tanto de la fauna como los espacios donde habitan. Paradójicamente, el uso de este recurso también resalta la vulnerabilidad de la naturaleza y como esta puede ser alterada tan fácilmente por el ser humano.”

CONSTELACIONES y ORIGEN

Acción realizada en Almedinilla, Córdoba. Para el proyecto “El vuelo de Hypnos”.

El vuelo de Hypnos’, es un proyecto de diálogo entre patrimonio histórico y arte contemporáneo, organizado por el Ayuntamiento de Almedinilla y comisariado por el artista rambleño Juan López. En este entorno, Lola Guerrera realiza una instalación como intervención conceptual en la que lleva a los habitantes de este pueblo a mirar desde arriba este trabajo, “Constelaciones“.

Constelaciones” es el título de la instalación ideada por Lola Guerrera a partir de la observación de unos de los principales hayazgos arqueológicos de la Villa, una estatua que representa el mito de Andrómeda y Perseo. Justamente dos de las constelaciones visibles en la época del año en el que realiza su primera obra para el proyecto.


“La pieza, construida con una plancha de metacrilato sustentada por hilos de acero, soporta elementos vegetales encontrados en el territorio de Almedinilla. Un foco de luz dirigido hacia estos elementos naturales provoca un juego de luces y sombras que proyectadas en plano se nos antojan como un microcosmos observado desde las alturas. La pieza funciona como una alegoría inmaterial, vegetal y lumínica de otra más inabarcable e intangible que es el cosmos que habitamos. Y más concretamente el cielo estrellado que durante el proceso de creación podíamos observar sobre Almedinilla. Un pequeño y particular Big Bang de materia orgánica en descomposición (y por tanto en movimiento) de cuya observación diríase nos evoca el reverso de la creación.”

Posteriormente, en “Origen” la artista desarrolla una performance en la que invita a los vecinos del pueblo a mirar hacia arriba y contemplar las verdaderas constelaciones que son su origen.

“Lola Guerrera se convertió durante unos instantes en Hypnos o dios del Sueño, haciendo la oscuridad sobre todo el municipio de Almedinilla, en colaboración con sus habitantes. Se trata de una acción colectiva en la que la artista “apagó” el municipio para que la oscuridad cayera sobre las calles y habitantes del pueblo, y estos dirijían su mirada hacia el cielo, paralizando por unos instantes su actividad habitual.

Una mirada al origen: el cielo cargado de dioses y mitos, reverso de la realidad terrenal. Como documento excepcional de este apagón generalizado, la artista confeccionó con la ayuda de sus vecinos una pieza audiovisual que documentó el proceso y el resultado de la performance.”