Victoria Abón

Victoria Abón Cabrera (Málaga, 1965) es Licenciada en Periodismo por la UMA y Graduada en Fotografía por la Escuela de Arte San Telmo. Ha trabajado como periodista gráfico en prensa y televisión local, y como freelance en periodismo de viajes y cultura en publicaciones de ámbito nacional. Profesora de Fotografía en la Escuela de Arte San Telmo desde 1999, en la actualidad compagina su profesión con la gestión cultural desde el Ateneo de Málaga, como presidenta de la entidad desde 2017, realizando un trabajo de gestión cultural muy comprometido con la mujer y el activismo feminista.

El trabajo de Victoria, en la gestión cultural de la Escuela de Arte, en la que ocupa el puesto de Vicedirección y coordina el área cultural y de relaciones, ha nutrido a estos estudios trasladando la colaboración de empresas y festivales relacionados con el arte y el diseño a las instalaciones de la Escuela. Su trabajo como fotógrafa combina la reflexión personal e íntima con una vertiente muy documental al participar como fotoperiodista con ONG´s que documentan e intervienen en la realidad social.

“Para mi la fotografía es la forma en la que muestro a los demás como veo el mundo, a la vez de una forma de introspección para reinventarme y expresar mis sentimientos e inquietudes” 

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PROYECTOS

EFÍMERAS

“Es el desarrollo de una idea personal que trabaja la fotografía desde el punto de vista artístico y conceptual. Se mueve entre varios géneros, para llegar a una misma idea: nuestra huella tras el paso breve de la existencia humana.

La idea primigenia es mostrar, siempre a través de mujeres (trabajando de este modo el autorretrato en otros), como, a pesar de tener una vida efímera, de transito más o menos largo o breve por el mundo, dejamos nuestra impronta para siempre, física o conceptual, con nuestro trabajo y quehacer diario.

Así, con el retrato psicológico a mujeres de diferentes ámbitos profesionales, artísticos y culturales, se indaga en su personalidad, haciéndola propia, e inmortalizándola siempre en su entorno de trabajo, bien sea remunerado o no, sea su ambiente habitual, o bien en aquella actividad que la hace reconocerse ante los demás, para captarla con aquello que la identifica, la define y le permitirá perdurar en el tiempo.

A la vez, se muestra lo efímero de la permanencia con un detalle que hace peculiar el retrato, la semitransparencia del personaje. En este proyecto, se utiliza conceptualmente la “fantasmalidad” de la retratada como medio de expresión para hacer hincapié en la presencia temporal de nuestro ser, mientras que todo lo demás permanece completo, o lo que es lo mismo, aquello que estamos creando perdurará cuando ya no estemos.

Mujeres, y sólo mujeres, porque ellas son la clave de la vida y todo lo pueden. Mujeres, porque la autora se mimetiza con cada una de ellas, creando su propio autorretrato en cada uno de los retratos.

Profesoras, artistas, pintoras, fotógrafas, escritoras, médicas, empresarias, diseñadoras, enfermeras, cuidadoras….

Madres, hermanas, hijas, nietas….

En definitiva, mujeres, porque ellas siempre dejan huellas a pesar de lo efímero de la existencia”.

DIARIO DE HOSPITAL

“Días y días, horas y horas, y las noches, sobretodo las noches, que se alargan y se hacen eternas cuando casi vives en un hospital al cuidado de un ser querido.

Te invade el cansancio físico, el aburrimiento mental y la tristeza emocional por esa persona que amas y que lo está pasando muy mal, y a menudo la impotencia por no poder hacer nada más.  

Ahí es cuando la fotografía se convierte en una terapia. Pensar en como contar a través de imágenes, lo que estás viviendo, permite oxigenar tu mente y entretenerla con un tarea compleja. Esto es “Diario de hospital”, una manera de contar, en primera persona, los sentimientos y emociones que se viven cuando te encuentras en esa situación. Trasmitir la inquietud, el desasosiego y la soledad que invade todo tu ser”.

INTERÉS SOCIAL

EL CAMPAMENTO DE LA ALEGRÍA

Si bien el interés de la fotografía de Victoria, el lugar del que parte su intención de crear, es ya de por sí de interés social (el rol de la mujer en la sociedad, el cuidado familiar como elemento de construcción social), en su faceta de fotoperiodista, al más puro estilo del reportaje clásico, la implicación como fotógrafa en el cambio social ha sido patente, así como lo es también su labor de gestora cultural.

Este trabajo fue realizado durante un campamento de verano organizado por Málaga Acoge en Yunquera en el año 2004.

“Cuando inicié este reportaje, la intención era simplemente mostrar como una asociación, Málaga Acoge, ofrecía a 26 niños y niñas de diversas nacionalidades, casi todos inmigrantes, la oportunidad de pasar unos días especiales en un campamento de verano.

Pero cuando llegué allí enseguida me di cuenta de que aquello era mucho más, y me sentí privilegiada de encontrarme con aquellos niños y niñas de entre 9 y 17 años, porque son un ejemplo a seguir, una lección para los mayores, como casi siempre ocurre.

Unos jóvenes que, con toda naturalidad, sin prejuicios de ningún tipo, convivían felices disfrutando juntos de juegos, enseñanzas y naturaleza siempre respetando a los demás, aprendiendo las religiones, costumbres y cultura de los otros, y disfrutando con ello”.

“Aziz, Yaroslav, Gladis, Omán, Mónica, Chouaïb, RocÍo, Vitaly, Alyona, Mauricio y tantos otros; sólo niños y niñas con las mismas ilusiones, sueños y esperanzas que todos los niños y niñas de cualquier nacionalidad, raza o credo.

Esta es la pequeña historia en imágenes del campamento de la alegría”.