Marta O Nilsson

Marta O Nilsson (Málaga, 1994) es una artista visual que trabaja la fotografía digital desde la adolescencia y recientemente ha empezado a investigar las posibilidades del 3D. Estudia el Bachillerato en Artes Plásticas en la Escuela San Telmo y tras pasar un año en París como au-pair, regresa a Málaga y comienza la carrera de Historia del Arte. En 2018 realiza una primera exposición individual en Colectivo Imagen, “Persona”, donde reúne muchos de los retratos que ha ido realizando durante años, en especial, con su hermana Anna. Es un año más tarde, en 2019 y desarrollando su Trabajo de Fin de Grado (“Del álbum familiar al disfraz: Construcción de identidades a través del retrato fotográfico”) cuando se apasiona por el trabajo de artistas como Ana Casas Broda, Claude Cahun o Gillian Wearing y a través de ellas toma consciencia del sentido y legitimidad de su propia obra. Ese mismo año participa en varias exposiciones colectivas: de la mano de La Casa Amarilla realizando con ellos también dos exposiciones individuales, en Óptica Visual, y expone su trabajo en la feria Art and Breakfast.

La imagen digital, por hacer posible registrar la realidad pero también alterarla, me parece un sitio idóneo donde indagar procesos mentales como la atención, memoria o emociones.”

Marta usa la fotografía “como soporte de un proceso de teatralización y alteración de las cosas”. Con ellas prueba a formular relaciones entre verdad y mentira, atracción y rechazo, cotidianeidad y fantasía… Le interesa mucho la idea de “inquietante extrañeza” como experiencia siniestra frente a algo que a priori nos debería parecer íntimo y familiar. Habiendo trabajado durante unos años la creación de diferentes atmósferas y personajes ficticios con su hermana pequeña, empieza a reflexionar sobre los atributos y símbolos que han caracterizado cada imagen.

Además de la expresión corporal y las connotaciones culturales de los objetos y ambientes, cobran importancia las texturas, colores y formas.

Me planteo a qué sensación o idea pueden inducir aislados y combinados entre sí.”

La artista siente su trabajo artístico “como una manera de continuar los juegos y experimentos que en la infancia nos llevan a hacernos preguntas, aprender y compartir la ilusión y la curiosidad”.



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PROYECTOS

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Dos letras para un apelativo cariñoso entre dos hermanas que a través de la fotografía llevan años continuando los juegos de infancia. La mayor retrata a la menor pareciendo ser una persona distinta cada vez, creando personajes inspirados en conversaciones secretas y un imaginario en común. Las diferencias entre las imágenes surgen justamente del carácter intuitivo y relajado del proceso. A veces se trata de proyecciones de la fotógrafa en la modelo, una expresión disfrazada. Otras, el personaje se construye a partir de la experimentación con texturas y materiales.

El proyecto se va gestando como un bebé con identidad aún por definir en estos puntos de encuentro y simbiosis fraterna. Se va dando lugar a un conjunto de imágenes que no son sino la materialización de una experiencia compartida: el proceso de perderse hasta encontrarse y mientras tanto, experimentar y jugar a ser.

UN SUEÑO LÚCIDO

Un sueño se compone de fragmentos de realidad que hemos conocido y almacenamos en nuestra memoria. Lo divertido y a veces inquietante es que estos elementos que recupera el subconsciente parecen asociarse de manera aleatoria. Esto da como resultado unas visiones e historias muchas veces absurdas desde el punto de vista de la vigilia. En un sueño lúcido se es consciente de que se está soñando y se pueden tomar decisiones dentro de él. Al saber que lo que acontece es ficción, uno se sitúa a los mandos de la creatividad onírica y se elige recuperar la normalidad o experimentar lo imposible.

Algo muy parecido ocurre en el proceso de este trabajo que reflexiona sobre el medio fotográfico y las fijaciones personales. Para la fotografía se necesita la presencia física de cosas conocidas y objetivas, por lo que se parte de una realidad que además de ser registrada por la cámara puede alterarse mediante numerosas decisiones (encuadre, escenificación, desenfoque, coloreado digital…).

El momento de lucidez ocurre al tomar consciencia de que más que creando se está construyendo una imagen con los recursos con los que contamos gracias a la experiencia y la memoria. De ahí que, como en los sueños, algunas ideas insistan en reaparecer y la interpretación de lo que ocurre sea difícil de precisar. Imagen fotográfica y sueño lúcido son por tanto producto de un sedimento de recuerdos cuyo interés reside en qué se ha decidido hacer con ellos.”

INTERÉS SOCIAL

En 2019 Marta O Nilsson utilizó la fotografía para reflexionar acerca de un momento de emergencia. Con imágenes surreales e irreales, que bien podrían acercarnos al mundo onírico, se refiere al proceso de meditación como introspección que refleja en el cuerpo físico la calma que alcanza el cuerpo emocional. En 2020, en pleno confinamiento por la declaración del Estado de Alarma, la artista continúa con su estrategia de enfrentamiento de situaciones convulsas, y utiliza los elementos que la rodean como semilla creativa y como foco de atención plena, en una suerte de fototerapia particular que bien podría servir de ejemplo a toda una sociedad entera. Es por eso que reubicamos estos proyectos en el apartado de interés social, como reflexión personal a través de los objetos, los cuerpos, individuales y colectivos, y sus mecanismos de resiliencia.

MEDITACIONES EN UNA EMERGENCIA (2019)

En una emergencia el tiempo se acelera y se debe actuar con rapidez. Pero si las consecuencias van a ser inevitables, el evento puede abrir paso a un estado de aturdimiento. En contraste a esto, meditar supone una bajada en las revoluciones del pensamiento y emociones. Este proyecto explora la necesidad de paréntesis e introspección durante o después de situaciones convulsas. Además, emergencia es también un proceso de surgimiento. Cuando los estímulos son intensos, en el sujeto algo debe mutar o moldearse como parte de procesos de superación o adaptación.

En las fotografías, los ambientes incitan a la serenidad pero en los cuerpos retratados se puede entrever la tensión, la lucha entre mantener la calma y equilibrio y también la incomodidad de mantener ciertas posturas. Se omiten partes del cuerpo, se mezclan o se observan desde ángulos forzados. Invitan a detenerse para observar y averiguar, qué hay de verdadero y de manipulado y dónde se da la frontera entre ambos.

BODEGONES DE CONFINAMIENTO (2020-2021)

Estas imágenes son resultado de la búsqueda de nuevos sistemas de exploración y expresión ante la falta de recursos y estímulos exteriores durante el confinamiento por la COVID-19. Promover el atractivo de hacer uso de aquello que tenemos a mano, (cáscaras de verduras, ramas y piedras recogidas en algún paseo, restos de comida y maquillaje, trozos de algún utensilio que se ha roto…) especialmente aquello que normalmente desecharíamos, empezó como una solución práctica y ha terminado siendo un ejercicio de reflexión y atención plena que se pretende compartir como proceso terapéutico. Detenerse, observar, y ojalá disfrutar de las formas, texturas y colores de aquello que nos rodea.

Esto invita a mantener la mirada curiosa de un niño ante lo cotidiano, lo sencillo. Se dejan a un lado los complejos y prejuicios para seleccionar elementos de cualquier tipo. Es por el mimo y ritual a la hora de mirarlos, trabajarlos y darles un nuevo sentido que estos pueden (re)dignificarse, que pasan a tener un valor e incluso una apariencia distinta.

Se condensa aquí parte del aprendizaje personal que se experimenta y observa en otras personas debido a la pandemia: revalorización de las pequeñas cosas y de ritmos de vida menos acelerados, reconexión con la naturaleza, reinvención o adaptación personal y de proyectos…”