Lola Araque

Lola Araque (Montalbán Córdoba, 1963) es fotógrafa, ilustradora e historiadora del Arte. Ha expuesto individualmente en 23 ocasiones y participado en 45 colectivas. Recibe varios premios y menciones, entre ellos el Premio Nacional Ciudad de Córdoba (Premio Mezquita) en 2005. A su etapa en Málaga corresponden la colectiva de pintura “A modo de cita” en el Estudio de Ignacio del Río y la exposición fotográfica “Hilos de sal”, memoria visual de Churriana a través de las mujeres, en colaboración con Málaga de Festival (MAF) y la Red de Bibliotecas Públicas de Málaga.

“Durante mucho tiempo trabajé como fotoperiodista, en prensa o institucional, para distintos organismos públicos. Poco a poco mi labor se centró en temas culturales, documentación patrimonial, publicaciones y agencias de publicidad. La evolución forzosa de los últimos años me llevó a una profunda transformación, profesional y personalmente, mis prioridades también cambiaron. Hace unos años cerré mi antigua web y, en ciertos aspectos, desaparecí. En el trayecto he recuperado herramientas que nunca estuvieron fuera del todo, el dibujo y la pintura; como consecuencia, en este momento me apoyo en diferentes técnicas, no solo fotografía.

Lo que me ha movido en la mayoría de los proyectos ha sido la atracción por los procesos de transformación, el límite entre lo que deja de ser y empieza a ser de otro modo, la certeza de que hay muchas maneras de trabajar y ninguna es definitiva, aspectos que se reflejan en imágenes superpuestas, inacabadas, difusas, rotas, en movimiento pese a ser objetos inertes, que intentan plasmar la transición entre un lugar y otro, real o emocional, una evolución que nunca se detiene.”

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PROYECTOS

LA INFANCIA…ESE TERRITORIO

El territorio de la infancia no se compone solo de recuerdos, inconscientemente representa patrones que nos mueven mucho tiempo después y nos sitúan en diferentes planos de vulnerabilidad.

“Para mí -explica Lola- la infancia es terreno casi inexplorado, que no añoro; de hecho es la primera vez que preparo una serie sobre este tema a pesar de haber tocado antes cuestiones autobiográficas. El subconsciente -porque no entiendo qué si no- me trajo estas imágenes en las últimas semanas de confinamiento; empecé a dibujarlas, a emplearme en ellas. Inicialmente las vi en forma de silueta, como unidad, utilizando la primera foto que tengo con mis herman@s, mis iguales; fue una etapa en constante separación: cambios de colegio, de ciudad, lejos de la familia, todo antes de cumplir los 6 años. Nuestra vida era nómada, íbamos a cortijos o melonares en los que nuestro padre trabajaba por temporadas, nos mudábamos cada pocos meses; la inestabilidad que sentíamos contrasta con la estructura de escalera perfecta por edades que formamos para la foto. Cada año nos fotografiaban en grupo para mostrar a nuestro padre cómo íbamos creciendo; él había emigrado en el 68, meses después de esa primera foto. Todo estaba por hacer, y aún queda, es la cuestión.”

“Tal vez la infancia es más larga que la vida”, escribe Ana M. Matute en Paraíso inhabitado.

Esta obra es un puente entre los lenguajes simbólicos y plásticos que Lola Araque es capaz de transitar tras la trayectoria vivida. El álbum de familia, los recuerdos, mezclado con la expresivaidad del pincel, la huella de la ausencia, el hueco y el palimpsesto, en amalgama de densidades y emociones, suponen una experimentación ecléctiva en la mirada de la artista.

INVENTARIO

“La memoria, “esa caprichosa decoradora de interiores”, que describiera Banville, se comporta en ocasiones como una hermosa tirana. Revisa nuestra vida a veces con lupa y a veces con velo. Creemos que es la única que puede constatar quienes somos y el currículo vital más fiable, sin embargo, moldea, ignora o emborrona a su antojo; su naturaleza selectiva es conocida, a veces guarda gestos, canciones, olores, sensaciones… y a veces guarda “cosas”. Los objetos siempre han sido mi gran debilidad, me gustan por su tacto, las texturas varían según pasan los años, los colores también; no sirven para nada, lo sé, pero la papelera permanece vacía.

La memoria se ensancha, se alimenta con todo y llena los rincones de recuerdos, y de vez en cuando, abrimos una caja que la que salen flores, o soledad, o besos, que de todo guardamos, y el curso de la tarde se demora … y estamos sin paraguas.


Hasta entonces, el olvido se mece en los cajones de las “pequeñas cosas” que cantaba Serrat, el equipaje ínfimo que plegado en la última balda de la estantería aguarda dormido a que se frote la lámpara de la memoria, y el genio mostrará, entre irónico y cruel, lo que ya no tenemos.”

[Texto de la autora]

2.0 2.0

“Ni siquiera las cosas más cercanas se cuidaban de serme comprensibles”.

Anne Sexton

“El verso de Anne Sexton contextualiza bien el momento en que estas imágenes fueron surgiendo al ritmo de los nuevos términos con que tuvimos que familiarizarnos -confinamiento, desescalada, distancia social, nueva normalidad -, mostrando la  realidad  de forma que me permitiera expresar estados de ánimo difíciles de digerir. No era no salir de casa, era echar de menos desde los huesos, angustia por querer avanzar sin ver la vía, ahogarme en miedos mientras se anotaban los días en un calendario que había perdido significado; era no saber qué decir y, a veces, no querer oír. Estuve varias semanas bloqueada, las cifras de contagios y muertes, el desaliento por las noticias sobre la situación de colectivos mucho más vulnerables… absolutamente todo lo que leía me caía encima como una losa que llevaba la inscripción “El mundo se ha convertido en un lugar peor”.

Me centré en lo único que podía reconocer e intentar gestionar: lo que pensaba y sentía. Dibujar, hacer fotos y a veces compartirlas, esos eran mis salvoconductos para transitar mejor esta etapa. Me convencí de que el confinamiento sería como una tregua, podía intentar “trabajar” sin llegar tarde o demasiado pronto a algo.

Estas imágenes mediaron entre quedarme sin voz y a la vez comunicarme con lo que tenía, a veces desde una perspectiva íntima y otras impregnada de desaliento por una situación general que sobrepasaba cualquier pesadilla. En algún momento me di cuenta de que había perdido la capacidad de ilusionarme, y -pese a la frustración-, frente a otras realidades, lo mío era pura anécdota. Vivir y sobrevivir son conceptos desiguales, aunque a todos nos ha llegado de alguna forma, no golpea igual para todos, ni de lejos.”

[Texto de la autora]

INTERÉS SOCIAL

“Cada propuesta autobiográfica es, sin remedio, la obstinada puesta en escena de una omisión”

(No soy yo, E. De Diego, 2011: 44)

La memoria autobiográfica, los lugares de pertenencia, el territorio, la comunicación y la identidad han sido algunos de los temas recurrentes en la obra artística de Lola Araque.

“En los últimos años me volqué en trabajar sobre identidad de género y en investigar la obra de las fotógrafas – especialmente en el ámbito autobiográfico-, excluidas en general de los estudios académicos y de los grandes museos, aunque esto es algo perfectamente extrapolable al binomio mujeres artistas.

Es por eso que Lola desarrolla dos tipos de talleres en relación con el género, que destacamos en este apartado en cuanto a su implicación social.

TALLERES AUTOBIOGRAFÍA, FOTOGRAFÍA Y GÉNERO

La autobiografía fotográfica conlleva analizar si los fragmentos de vida que mostramos representan lo que somos o solo aquello que consideramos un triunfo digno de ser contado. Esta es una cuestión que afecta de manera distinta en función del género. Resulta crucial identificar las máscaras de los estereotipos para revisar conceptos que nos imponen de raíz lo que se espera de cada cual, que nos conforman como individuos y condicionan nuestra vida según el rol asignado, porque no constituyen un factor inocuo y son más que determinantes en la percepción de la subjetividad y su correspondiente representación.

“Canalizar un proyecto autobiográfico con frecuencia supone una aventura catártica. La experiencia desarrollada en estos talleres muestra que la máscara que portamos no es necesariamente visible ni elegida a conciencia; la imagen fotográfica es subjetiva, exponernos -sea como autorrepresentación o alegóricamente- tiene potencial de “desenmascaramiento” y liberación. La fotografía siempre cuenta más de lo que pretendemos; orilla la frontera entre lo real y lo deseado, lo que contamos y lo que omitimos.”

TALLERES FOTOGRAFÍA, URBANISMO Y GÉNERO

La percepción de una ciudad segura oscila dependiendo de la integración personal, de la posibilidad de acceso a cuestiones básicas: vivienda, empleo, vida social, servicios públicos, actividades culturales y lúdicas, etc.

Los Mapas de la Ciudad Prohibida, iniciativas desarrolladas en diversas ciudades de nuestro país, muestran cartografías que aportan una visión precisa de las ciudades en que vivimos, proyectadas desde un enfoque androcéntrico, en las que prima la atención a los focos de “producción”, sobre las áreas de “reproducción”, denominadas así en función de la vivienda y lugares de atención y cuidado, como mercados, colegios, centros sanitarios, etc.

Las deficiencias en estos aspectos inciden directamente en la inseguridad y en el uso que las mujeres pueden hacer del espacio, servicios públicos, transportes colectivos, jardines o parques, lo cual afecta de manera distinta por cuestión de género. Los lugares no son neutros porque la sensación de vulnerabilidad –independientemente de los factores que la hayan generado- origina discriminación y violencia hacia las mujeres y hacia quienes dependen de ellas.

Estos talleres han sido impartidos durante el año 2019 en el Centro de Artes Visuales y Fotografía “Apertura” y el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Málaga.