Oihana Marco

Oihana Marco (Zaragoza, 1977) Es donostiarra de origen y afincada en Málaga. Se licencia en Psicología Clínica (Universidad del País Vasco, San Sebastián 2000) y obtiene un máster en Antropología Médica (Brunel University, London 2005-06) realizando su tesina sobre el velo y mujeres de segunda generación en Londres. Del 2007 al 2011 trabaja como investigadora en proyectos sobre género, Islam e inmigración en Barcelona, Zaragoza y Londres. Su objetivo profesional es generar conciencia y empoderamiento en las mujeres a través de la fotografía.

“Formada como fotógrafa en la Escuela Spectrum Sotos de Zaragoza y en el CFD De Barcelona, y como fototerapeuta en la UMA (2016-17) con Carlos Canal y Jorge Fernández, trabaja como freelance desde el 2012 e imparte talleres de género y diversidad para la UMA (Unidad de Igualdad, máster de psicología comunitaria) y otros talleres foto-terapéuticos para mujeres en otros centros de Málaga.

Oihana ha expuesto a nivel nacional e internacional desde el año 2014 al inaugurar el Festival “Mirada de mujeres” con su obra “Tempus Fugit” en Zaragoza. Desde el 2016 combina su formación académica y artística dando talleres de empoderamiento para mujeres en riesgo de exclusión social y mujeres musulmanas a través de la fotografía (Museo de Bellas Artes de Bilbao y Fundación Ellacuría). Su proyecto de fotografía terapéutica para mujeres (“Slow photography”) es seleccionado como proyecto de impacto cultural tanto por el “Impact Hub” de Donostia- San Sebastián (2016), como por el CADE (Proyecto Lunar) en 2018. Entre 2018 y 2019 trabaja como mediadora cultural en el Centre Pompidou de Málaga.”

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PROYECTOS

TEMPUS FUGIT

“El tiempo se escapa como las nubes, como las naves, como las sombras” (Libro de Job).

El tiempo no pertenece a las mujeres. Se desliza entre sus manos, ya que su temporalidad está ligada a la corporeidad biológica. Una caducidad que marca al género femenino un ritmo secuencial diferente al del hombre. Cuerpos que nunca nos han pertenecido del todo históricamente, ya que toda tradición religiosa y cultural ha controlado la moralidad comunitaria a través del cuerpo de la mujer. Como diría Wim Wenders: “Las imágenes son mediadoras, mensajeras y traductoras entre lo visible y lo invisible” y yo añadiría…”como las mujeres”.

A modo de caja de resonancia, mis fotografías pretenden reflejar la belleza única de cada mujer, más del constante pulso con el tiempo, con las imposiciones patriarcales de nuestras sociedades y con nosotras mismas.

INTERMEZZI

Las ventanas, las azoteas o los balcones siempre han funcionado (como hemos visto a  lo largo de la historia de arte) como un separador entre el espacio interior (y personal) y el mundo exterior (social). Pero también como una fuente de anhelo y libertad. Confinamiento e infinitud. Inmediatez y fugacidad. Ventanas y balcones han sido, y se ha mantenido, como un motivo recurrente de representación artística. Elementos que nos descubren una realidad exterior, que nos sitúan como voyeurs de escenas cotidianas o que nos sirven como símbolo de un anhelo. Por ello titulo mi propuesta como “Intermezzi”, cada balcón o azotea es un espacio que actúa como pausa refrescante o paréntesis de ese confinamiento impuesto por la pandemia del covid19. Cada “Intermezzo” particular se sitúa dentro de una realidad global que se repite a nivel mundial.
(Fotos realizadas desde el día 23 de marzo hasta el día 2 de mayo, 2020)

INTERÉS SOCIAL

LUGARES COMUNES nace fruto de una residencia artística europea financiada por las capitalidades europeas, Donostia2016. Surge ante la necesidad de crear conciencia social debido a la creciente afluencia de refugiados por la gran crisis humanitaria que vivimos. Plantea una comparativa entre la situación de los refugiados vascos en 1937 que fueron evacuados al Reino Unido antes del bombardeo de Guernika y la actual situación de niños refugiados en el Reino Unido a través de la historia de un grupo de menores no acompañados y de su trabajador social que, también pasó por la misma experiencia siendo menor. Esta experiencia fotográfica, para muchos, tuvo un valor terapéutico. 

TASWIR

Entre febrero y septiembre del 2016 realicé un proyecto fotográfico financiado por el Gobierno Vasco y la Fundación Social Ignacio Ellacuría de Bilbao para dicha institución donde trabajé con mujeres musulmanas. El proyecto se denominó TASWIR, Narraciones Visuales Musulmanas. El objetivo del proyecto era mejorar la convivencia en la diversidad a través de romper los estereotipos negativos y las actitudes de rechazo que afectan a la comunidad musulmana en general y a la mujer musulmana de manera particular. Pero también era darles visibilidad y la palabra a estas mujeres para que pudieran darse a conocer a la población autóctona creando sensibilización, visibilidad y buscando romper estereotipos.

Para ello, propuse talleres de fotografía donde las participantes aprendieron a conocerse, dialogar, reflexionar y expresarse a través de la fotografía. A través de autorretratos (primera foto), textos que escribieron (segunda foto) y finalmente una foto que les hice desde mi experiencia con ellas y desde mi mirada después de conocerlas. Los resultados fueron maravillosos porque mejoraron el conocimiento entre las participantes pero también de ellas mismas. Les permitió profundizar y expresarse desde la fotografía fomentando el desarrollo personal, el empoderamiento y la inclusión social. Posteriormente se realizaron exposiciones y charlas que ellas mismas dinamizaron y presentaron por todo el territorio vasco.

MELILLA, FRONTERA SUR: “BLANCO Y NEGRO”

Melilla es una ciudad llena de contradicciones y contrastes, donde hemos podido comprobar a lo largo de nuestro recorrido por puntos de la ciudad, que existen todavía restos urbanísticos herencia franquista que contrastan con la realidad actual de España y con una arquitectura modernista, cuyas ideas de vanguardia social y política distan mucho de lo que el franquismo representaba. Existe también una ciudadanía que juega al golf (frente a un CETI, centro de estancia temporal de inmigrantes, abarrotado de gente que vive en pésimas condiciones) pero que también ignora protestas de niños nacidos en Melilla a los que se les niega la educación obligatoria por no tener permiso de residencia. Esta es la cara B de Melilla, que nadie quiere ver ni visibilizar. También la de los MENAS que conocimos y que deambulan por las calles esperando que llegue la noche para hacer “risky” mientras esnifan pegamento y miran el carguero en el que tratarán de introducirse, soñando con pisar esa “Gran España” que les dará un presente mejor. Sin embargo, estos niños en peligro han pasado a considerarse niños peligrosos, como dice José Palazón. La ciudadanía coexiste pero sin mezclarse y, por ello, resulta difícil hacerse una sola imagen de Melilla y de su realidad social.

Por ello, mi propuesta es una narrativa visual en blanco y negro. Un recorrido por el barrio del Rastro, el ensanche modernista donde se ubica la mezquita central de Melilla y donde encontramos ociosos a muchos de los menores que conocimos y que aguardan la noche para arriesgar su vida. Es un barrio que bien podría ser Marruecos. El recorrido incluye también un paseo por Melilla la vieja, desde donde muchos observan de día el barco ARMAS al que sueñan con poder acceder por la noche.